Los hombres con mucha barriga son más propensos a contraer cáncer de
próstata que los que acumulan pocas grasas en la zona abdominal, según un
estudio realizado por científicos del Instituto Alemán de Nutrición (DIfE) en Potsdam, junto a Berlín.
De acuerdo a esta investigación, hecha pública y
realizada gracias a la observación prolongada de 153.000 hombres, es la
relación entre el perímetro de la cintura y de la cadera (talle) la que mejor
refleja el riesgo de padecer este cáncer.
Los científicos sospechan que la grasa abdominal tiene una influencia negativa
sobre el balance hormonal.
Los hombres con un coeficiente de cintura-cadera superior a 0,99 tienen un 43
por ciento más de riesgo de padecer cáncer de próstata que los que tienen un
coeficiente inferior a 0,89.
El citado coeficiente se obtiene dividiendo el perímetro de la cintura por el
perímetro del talle.
Ambos perímetros permiten sacar conclusiones sobre el volumen de grasa
acumulada en la zona abdominal.
"Hasta ahora sabemos poco sobre la relación causal", reconoció Heiner
Boeing, uno de los autores del estudio, quien apuntó a la posibilidad de que
haya una estrecha relación entre la grasa y el nivel de los andrógenos, la
hormona sexual masculina.
Desde hace tiempo se sabe ya que la gran acumulación de grasa abdominal eleva
sensiblemente el riesgo a sufrir infarto de miocardio y diabetes mellitus.
El cáncer de próstata y la
alimentación
La edad aumenta las
posibilidades de tener cáncer de próstata, uno de los problemas de salud más
importantes a partir de los 50 años. Se estima que el 30% de cánceres de
próstata están relacionados con la alimentación, por esa razón la nutrición
juega un papel fundamental en la prevención de esta enfermedad y también de
otras como el cáncer de colon, de esófago y mama.
Al parecer, el incremento de grasas saturadas en la dieta diaria, no sólo
provoca sobrepeso, sino que modifica la glándula prostática, afectando el
aparato genitounitario masculino.
Según explican los expertos, estas grasas producen una disminución
andrógeno-estrógenos (hormonas), que altera la arquitectura de la próstata y
aumenta el estrés oxidativo, haciendo que la glándula
prostática se agrande.
Los alimentos que elevan el riesgo a desarrollar cáncer de próstata son las
carnes y lácteos, por ser ricos en grasas saturadas.
Los alimentos que se recomienda incluir en la dieta son frutas, vegetales,
proteínas de soja, y té verde, el cual se ha asociado a un bajo riesgo de
padecer esta patología.
Medidas preventivas
El menú preventivo del cáncer de próstata debería incluir alimentos que aporten
vitamina A,C, D y E.
Otras medidas preventivas del cáncer de próstata incluyen realizar anualmente
los siguientes estudios: tacto rectal y el antígeno prostático específico (PSA,
por sus siglas en inglés). Si se tienen antecedentes familiares de cáncer de
próstata o mama, se recomienda hacer las pruebas a partir de los 40 años, de lo
contrario pueden hacerse a partir de los 50.
Además de la alimentación y la edad, existen también otros factores que elevan
el riesgo de padecer esta patología, tales como la herencia, la raza y la
obesidad.
Se estima que el riesgo de morir por cáncer de próstata de un americano de raza
blanca es de 3,5 por ciento, mientras que para uno de raza negra es de un 4,46
por ciento.
La American Cancer Society
ha recomendado algunas medidas preventivas, entre ellas: evitar subir más de
cinco kilos en la edad adulta, no beber más de dos copas de alcohol al día,
moderar el consumo de sal, no beber bebidas o tomar comidas muy calientes e
ingerir un mínimo de 400 gramos de frutas y verduras diariamente.